Brambati goes green!! Economía verde
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El día de hoy hablamos de economía verde, o más correctamente de economía ecológica, para referirnos a un modelo teórico de desarrollo económico que deriva de un análisis econométrico del sistema económico, que además de las ventajas (aumento del Producto Interno Bruto) de un determinado régimen de producción, tiene en cuenta el impacto ambiental, es decir, los potenciales daños ambientales generados por el ciclo entero de transformación de las materias primas a partir de su extracción, pasando por el transporte y la transformación en energía y productos acabados, hasta llegar a los posibles daños ambientales que derivan de la eliminación de los mismos.
Dichos daños se repercuten a menudo, en un mecanismo típico de retroacción negativa, en el mismo PIB disminuyéndolo debido a la reducción del rendimiento de actividades económicas que se benefician de una buena calidad del medio ambiente, como la agricultura, la pesca y el turismo.
Este análisis plantea como solución medidas económicas, legislativas, tecnológicas y de educación pública, con capacidad de reducir el consumo de energía, de recursos naturales (agua, alimentos, combustibles, metales, etc.) y los daños ambientales, promoviendo al mismo tiempo un modelo de desarrollo sostenible a través del aumento de la eficiencia energética y de producción, que genere a su vez una reducción de la dependencia en la importación, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la reducción de la contaminación local y global, hasta llegar a la instauración de una auténtica economía sostenible a escala global y duradera, valiéndose primordialmente de recursos renovables (como la biomasa, la energía eólica, la energía solar, la energía hidráulica) y procediendo a una reutilización más a fondo de todo tipo de desechos domésticos e industriales para evitar lo más posible el desperdicio de los recursos. Se trata, pues, de un modelo fuertemente optimizado de la economía actual del mercado, por lo menos en sus intenciones originales.
Muchos organismos internacionales y empresas han comprendido que la reducción de las emisiones a la atmósfera no solo ofrece ventajas a nuestro medio ambiente sino que ayuda también a las empresas a obtener un ahorro apreciable en términos económicos.
Un aspecto nada desdeñable, sobre todo en un momento en el que todas las realidades productivas están buscando soluciones para reducir los costes.
Y ha sido precisamente esta confluencia de intereses la que ha generado la norma Iec 60034-30:2008, que desde 2009 establece una nueva clasificación de la eficiencia de los motores eléctricos.
Hasta ese momento, los motores se clasificaban en tres categorías: Eff1, Eff2 y Eff3, con el reconocimiento Eff1 utilizado únicamente para indicar las soluciones caracterizadas por el mejor rendimiento.
La adhesión a esta norma, sin embargo, era voluntaria y no se contemplaban sanciones para quien propusiera productos sin clase de identificación, y es esto precisamente lo que busca remediar la Iec 60034-30:2008 estableciendo requisitos precisos para los motores con potencia de entre 0,75 y 375 kW, que se comercializarán durante los próximos años, y que identifica las clases de eficiencia energética con la sigla Ie, seguida por un número creciente, según el nivel de eficiencia.
Desde un punto de vista teórico, si todos los motores eléctricos instalados se caracterizaran por un alto rendimiento energético, el consumo total podría reducirse en un 20-30%, lo que equivaldría a un ahorro del 7% de la electricidad que se emplea actualmente.
“Brambati Spa, con el respaldo del proveedor Enfinity Italia srl, ha realizado la instalación, de techo, de una instalación fotovoltaica de 200 kWp, encargándose de realizar el saneamiento y las nuevas coberturas de los establecimientos de Codevilla; la instalación totalmente integrada, con una potencialidad para producir unos 220 MWh al año, permite al Grupo Brambati alcanzar metas importantes en cuanto al ahorro energético, al uso eficaz de los recursos y al desarrollo sostenible.
La misma filosofía, orientada hacia la eficiencia y la optimización de los ciclos productivos, puede apreciase a diario en el diseño y la realización de máquinas e instalaciones de Brambati Spa para la industria alimentaria, para dar siempre la respuesta más adecuada a las expectativas de sus clientes”.