Pasta: toda la calidad del Hecho en Italia
Empezando desde el segundo posguerra, la así llamada “dieta mediterránea” se ha convertido siempre más en un punto de referencia mundial, sinónimo de alimentación correcta y saludable, además que extremamente agradable. Según las crónicas el inventor de la “dieta mediterránea” fue el nutricionista Ancel Keys, (la famosa “ración K” lleva su letra inicial). El estudioso vivió mucho tiempo en Italia estudiando y demonstrando las virtudes de una alimentación basada sobre el aceite de oliva, verduras y fruta pero sobre todo cereales complejos, componentes básicos de pasta y pan. Las virtudes de este tipo de alimentación están el las materias primas y a fin de que estas virtudes puedan expresarse de la forma mejor es necesaria una correcta y meticulosa gestión de estas materias primas y de los muchos procesos que determinan el célebre resultado. Todo eso es lo que pasa en la muy recién planta realizada por el grupo Brambati en los Estados Unidos, donde el alta tecnología es usada para mejor valorizar la calidad de estos tan preciosos alimentos. El establecimiento, que se desarrolla en un área muy extendida, está hecho por tres zonas operativas: la primera es la torre de los silos, la segunda zona es la de producción y luego está el área de packaging (empaquetar)y de trituración.Conjugando las exigencias de fábrica, las especificación técnica requerida por el cliente el tradicional know how empresarial, Brambati ha desarrolado y realizado una planta en vanguardia en el mundo por lo que respeta la integración de las redes y la sencillez de gestión; ejecutar y controlar todas las operaciones de todo el sístema es muy fácil: control de alarmas y flujo productivo, diagnóstica hardware y softaware para la manutención, gestión de recetas (porque cada tipo de pasta necesita mezclas específicas de sémola para exaltar su calidad), report, documentación y lote de producción, están al alcance de los operadores.Por lo que concierne el “report”, Brambati ha pensado también a la trazabilidad de las materias primas, exigencia cresciente de todos los operadores en el sector. Cada movimentación de sémola es grabada en los discos duros de los ordenadores y archivada en un data base que permite remontar al origen y al itinerario de transformación hecha por el producto.El establecimiento administra el entero proceso productivo, empezando desde la carga de los vagones de carga que en alternativa a los camiones aportan la sémola, que luego es cargada en los ocho silos (cuya capacidad es 110 toneladas cada uno) a través de transporte neumáticos en aspiración y compresión. Antes de ser almacenadas, la sémola pasa por el tamiz, por filtros y detector de metales para ser refinada; luego la se sumite al control de aceptabilidad que son una serie de pruebas físico-químicas hechos por los técnicos de los laboratorios para verificar su idoneidad y calidad. De esta manera, son respetados todos los elevados estandares impuestos por el cliente, que están en la base de la calidad del producto.Una vez almacenadas, las calidades de sémola son mezcladas meticulosamente (según los “input” determinados por la receta) y enviadas a la producción. En la base de los silos hay grupos para la mezcla, con distribuidores y cócleas que dosifican la sémola y la envían neumáticamente a las tres líneas de producción con capacidad que alcanzan más de 5000 Kg/h (líneas que en futuro serán 4: es muy recién en efecto el acuerdo para la realización y gestión de la cuarta línea). En fin hay la recuperación de la pasta con la trituración de reparto.La ingeniería Brambati ha solucionado de manera eficaz las considerables complejidad de este proyecto, empezando por las distancias que aparta la estación de carga del vagón, de la cumbre de la torre silos y el área de mezcla desde la de producción y desde la de confección. Hay que señalar además la variedad de dispositivos que se deben controlar: centenar de motores, más de 90 inversores, más de 100 electroválvulas, muchos dispositivos de arranque estáticos (soft starter), celdas de carga, balanzas, niveles, sensores, circuito de control de los filtros con mangas, sistemas antiincendio y antiexplosión, cuadros de maniobra y otors dispositivos.Todo eso ocurre, como ya dicho, a través de una total centralización del control y de la diagnóstica. Hay dos emplazaminetos perfectamente iguales: una en la sala de control (área de producción)la otra en la torre silos, a través de las cuales el operador puede maniobrar y tener bajo su control la entera planta. Además, en las zonas más remotas de la zona de confección hay unas posiciones de gestión de los locales y para favorecer la manutención; están además a disposición dos así llamados “discos volnates” o sea consolle portátiles que se pueden conectar a una serie de puertas puestas por toda la planta para el mando manual de los usuarios locales.Es posible el control remoto de la planta bien por software bien por hardware desde las oficinas Brambati para una rápida intervención en caso de averías pero también para operaciones periódicas de verificación o el auxilio de nuestros técnicos a las maniobras de los operadores. Es la tele-asistencia que hoy vigila la relación entre abastecedor y cliente haciendo aún más eficaz y eficiente la asistencia sobre todo en fase de prueba. Todo eso necesita de un nivel tecnológico muy innovador, de redes integradas y arquitecturas distribuídas. Una solución práctica a las nuevas exigencias industriales que necesitan de controles centralizados y sinópticos para arquitecturas productivas siempre más complejas y articuladas.Pero el resultado más consistente es la calidad del producto final: una perfecta síntesis de sistemas muy adelantados al servicio de recetas tradicionales, de tecnologías evolucionadas que respetan y resaltan la calidad de las materias primas, para afirmar el liderato de un producto-símbolo del hecho en Italia.