La tradición doméstica
En Italia el consumo de café es un verdadero rito, para el cual cada uno afirma que tiene su propio secreto para que su resultado sea incomparable. Hoy el bar es el templo donde se celebra ese rito con más frecuencia. Hay además una gran oferta de maquinarios para hacer excelentes expresos domésticos, pero existe un pertinaz “núcleo duro” de tradicionalistas que defienden la preparación doméstica del café con las tradicionales cafeteras.Esa costumbre tiene hoy, más que nunca, muchos partidarios, estimadores y atentos preparadores. La famosa “tazzurella ‘e café” (tacita de café) celebrada por el grande Eduardo de Filippo es un verdadero cimiento de la tradición alimentaria nacional.Se podría entonces escribir un libro sobre las centenares de astucias, sobre el nivel de compresión de la molienda, sobre el agua, sobre la cantidad de calor empleada.Hay además unos que hacen hasta la torrefacción en casa (a menudo con resultados muy discutibles) y eso nos muestra lo tanto que pueda ser personalizable la preparación de esta bebida única.A veces se puede asistir hasta a contiendas sobre quien tenga los correctos conocimientos para preparar en casa un café “perfecto”. Una de las más conocidas concierne el debate entre los partidarios de la cafetera “napolitana”, en la cual el café se obtiene por la caída del agua calentada a través del filtro y los partidarios de la cafetera “moka”, en la cual la presión hace subir el agua hirviendo a través del filtro. No tenemos la menor intención de tomar posición en esa disputa: respetemos las diferentes sensibilidad de los consumidores. Hay unos a los cuales el café le gusta más suave y perfumado, a otros le gusta más fuerte y denso. Los dos sistemas pueden dar un café excelente con respeto a esas diferencia de gusto; destacamos el hecho que la napolitana tiene una menor difusión de la moka, también porque necesita un tiempo de espera mayor, lo que no siempre es un defecto, si ese tiempo se transcurre en buena compañía.